El confinamiento al que se ha visto sometida la ciudadanía española, debido a el estado de alarma que ha decretado el Gobierno con motivo de la expansión del COVID-19, tiene múltiples consecuencias y, entre estas, conviene recordar las económicas para muchas familias que se ven expuestas a dificultades para asumir gastos básicos.

Y es que muchas familias, debido a los despidos temporales o reducciones en la jornada, se han visto en la obligación de adaptar el bolsillo al nuevo paradigma.

La pandemia obliga a quedarse en casa, lo que supone un gasto adicional en el consumo eléctrico y, aunque en otras partidas como el ocio se está ahorrando, para muchos españoles se hace difícil asumir estos costes.

¿Cómo ahorrar durante el estado de alarma?

Para empezar, es conveniente seguir estos consejos para hacer un desembolso menor de lo esperado en la factura:

  • Cambiar la tarifa a una de discriminación horaria. Este modelo se presentó para las personas que trabajan gran parte del tiempo y durante un cierto periodo del día obtienen el precio por kilovatio (kW) de la electricidad y la luz, disminuye. De este modo, se consigue una disminución considerable. Durante el confinamiento, este servicio puede ayudar a establecer una rutina en el hogar con el objetivo de controlar el uso de los aparatos electrónicos durante la jornada.
  • En este sentido, en las horas que no se disponga del beneficio eléctrico, sería recomendable practicar la lectura, hacer manualidad o los juegos de mesa en familia, de tal manera que la unidad entera desconecta por completo de la tecnología.
  • Aprovechar la luz de día para realizar actividades productivas. Con el cambio de hora se disponen de más horas de luz y, por lo tanto, de sol. Aprovechar estos recursos evita el uso del aire acondicionado y la electricidad.
  • Tal vez se podría aprovechar la cuarentena para saber si el ahorro de electricidad está siendo realmente factible o si, por el contrario, es necesario cambiar de tarifa.
  • En caso de apostar por el cambio, las energías renovables aumentan en su demanda ante la oferta de un sistema eficiente y de autoconsumo, basado en una emisión limpia y libre de gases contaminantes. Las placas solares o la energía aerotérmica recogen los beneficios de recursos naturales, inagotables y gratuitos para calentar el hogar.
  • Por último, teniendo en cuenta que la calefacción es el mayor porcentaje de gasto representado en la factura, es imprescindible para este confinamiento que no se abuse de su uso. Es mejor taparse con mantas o con ropa de abrigo que encender las estufas durante horas.

Además de recurrir a los hábitos antes mencionados, el Ejecutivo se ha visto en la obligación de establecer una serie de medidas extraordinarias para flexibilizar los pagos de alquileres, hipotecas y recibos de consumo energético, entre las que se encuentran las siguientes:

  • Algunas empresas de energía han establecido moratorias o el pago de facturas por plazos a grupos de población en riesgo, de manera que se pueda facilitar el pago un bien tan necesario y esencial para el hogar hasta el mes de septiembre del 2020.
  • El bono social, que ofrece un hasta un 40 % de descuento en las tarifas eléctricas se ha extendido a los autónomos que han cesado su actividad o que su productividad ha caído un 75 %.
  • El Real Decreto-Ley también ha anunciado que dichas entidades no pueden cortar el suministro eléctrico por impago hasta que pase el estado de alarma, pues entiende el estado de vulnerabilidad tan repentino al que se ha tenido que someter la ciudadanía.
  • Por supuesto, en consecuencia, tampoco permite que las compañías se aprovechen de la situación para aumentar los precios de carburantes, combustibles, como el butano o el propano, o de las tarifas eléctricas hasta dentro de seis meses.

En definitiva, desde casa se puede adoptar medidas para ahorrar energía y, además, se puede recurrir a las ayudas del Gobierno para asumir con mayor facilidad los gastos de energía de la vivienda.

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