Aunque hoy en día es una zona adinerada, con uno de los niveles de renta más altos del país, el Barrio de Salamanca supuso la ruina económica de su fundador, un marqués del mismo nombre que falleció en la bancarrota, tras dar uno que otro “pelotazo” inmobiliario. 

En la segunda mitad del siglo XIX Barcelona inauguraba su ensanche, y Madrid era una ciudad vallada por la Real Cerca de Felipe IV, la cual había rodeado la capital entre 1625 y 1868, y limitaba su crecimiento 

En un Madrid que había visto aumentar su población un 36% en medio siglo, se imponía la necesidad de encontrar una solución urbanística. Así que, en 1857, el gobierno publicó un Real Decreto por el que se autorizaba al ministro de Fomento, Claudio Moyano –quien dio nombre a la Cuesta de Moyano-, a formular un proyecto de ensanche de la ciudad. 

Y el arriesgado inversionista, quien terminaría convirtiéndose en marqués, José de Salamanca, vio la oportunidad de crear un imperio inmobiliario, gracias a la nueva vocación expansiva de Madrid. Y así, se empeñó en edificar cada esquina del Barrio de Salamanca y de convertirla en una zona para que habitara la élite económica madrileña. Esto, pese a que originalmente el barrio había sido pensado por el urbanista Carlos María de Castro como una zona para la clase media, con grandes zonas ajardinadas.  

Salamanca murió en 1883, y aun quedaba medio barrio por construir. En las siguientes décadas se iría desarrollando de un modo muy distinto al que conocemos hoy. Solo para hacernos una idea, en aquel entonces los escaparates de lujosas marcas de la Calle Serrano estaban ocupados por carnicerías y otros comercios similares. 

En las siguientes décadas continuaría la construcción del barrio, que actualmente tiene tres ejes verticales a la Castellana: Goya, Ortega y Gasset y Diego de León y tres ejes paralelos a la misma: Serrano, Velázquez y Príncipe de Vergara. Los límites del barrio son Alcalá, Recoletos-Castellana, María de Molina y Francisco Silvela.  

Lujo, diversión y ambiente familiar

El éxito del barrio de Salamanca entre las familias madrileñas con mayor poder adquisitivo seguramente se deba a su céntrica ubicación, así como a la amplia oferta tanto de comercio, como cultura, entretenimiento y negocios. 

En las calles Goya, Serrano y Claudio Coello están representadas las marcas más lujosas de alta costura y complementos del mundo. Tras visitar sus tiendas se puede tomar un descanso en una de las calles con más ambiente de Madrid, Jorge Juan y el callejón de Puigcerdá, donde se encuentran locales míticos como Amazónico, Lux o la taberna Los Gallos, y en sus alrededores se encuentran varios clubes y pubs famosos de la ciudad. 

Pero sus calles también ofrecen espacios para otro tipo de ocio. Desde conciertos y eventos deportivos en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, también conocido como el Barclaycard Center Madrid, y en la Plaza de las Ventas, pasando por visitar museos como la Casa de la Moneda, el Museo Lázaro Galdiano, el Museo Arqueológico Nacional o la Biblioteca Nacional. 

Y, pese a la obsesión del marqués de Salamanca por edificar cada rincón de este barrio, en la actualidad cuenta con varios pulmones para la ciudad: el Parque de la Quinta de la Fuente del Berro, Breogán y el parque de Eva Duarte, con zonas y actividades para los más pequeños y mayores, y para los perros. 

Entre los más caros

En un informe publicado por la tasadora Tinsa a finales de 2018, el metro cuadrado del barrio de Salamanca alcanzaba los 4.737 euros, solo superado en Madrid por Chamberí, con un precio ligeramente superior, 4.744 euros. 

El Barrio de Salamanca, en definitiva, es una amalgama de cultura, diversión, oportunidades de negocio y calidad de vida que ha resistido durante décadas al vertiginoso cambio de la capital madrileña. Quizá por eso sigue manteniendo su tradición de barrio rico de la ciudad.    

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