Mezcla de lo castizo y lo innovador, lo tradicional con lo moderno, Chamberí es uno de los distritos madrileños más atractivos. Elegido por muchos madrileños y no madrileños para residir en él, es una zona de contrastes y con mucho encanto, que representa el Madrid más castizo, y en el que, aunque la venta y el alquiler de viviendas se dispararon en los últimos años, la tendencia parece haberse suavizado.

Para empezar, un poco de historia: ¿De dónde viene el nombre de Chamberí? Aunque es uno de los distritos más típicamente madrileños, el origen del nombre es francés. Hay varias versiones; una de ellas cuenta que, durante la Guerra de Independencia, las tropas de Napoléon se instalaron en la explanada que hoy es la icónica Plaza de Chamberí. Al parecer, ese destacamento del ejército francés recibía el nombre de Regimiento Chambéry, una ciudad ubicada al este de Francia.

Muy pronto, el nombre se adaptó y castellanizó, y dio nombre al distrito entero. Chamberí se divide en seis barrios: Almagro, Arapiles, Gaztambide, Ríos Rosas, Trafalgar y Vallehermoso. Los contrastes reinan en el distrito, desde los palacetes señoriales de Almagro a los bloques de pisos herederos de las corralas populares de Vallehermoso.

El precio de la vivienda también refleja esos contrastes: en 2018, el precio por metro cuadrado de la vivienda de segunda mano estaba en el distrito en los 5.200 euros. En Almagro, rondaba los 6.175 y en Vallehermoso, los 4.341, según datos del Ayuntamiento de Madrid.

El atractivo de Chamberí

Pero, ¿qué es lo que hace que Chamberí sea tan atractivo para residentes y turistas? Su gran atractivo reside en la convivencia del Madrid más castizo con el más trendy e innovador, que se observa tanto en la arquitectura como en sus bares y comercios. El origen de los barrios que lo componen está en las clases trabajadoras que se fueron asentando en la periferia de la capital a comienzos del siglo XIX. De hecho, pocas décadas antes de su desarrollo urbanístico, los terrenos a los que hoy denominamos Chamberí eran zonas arboladas a las que la aristocracia acudía para sus cacerías.

A pesar de su origen obrero, pronto se convirtió también en importante centro de la élite madrileña, con emblemáticos cines y teatros que aglutinaban a escritores como Benito Pérez Galdós y figuras como Carmen de Burgos, considerada la primera mujer periodista. Su cercanía a los barrios más céntricos y la tranquilidad de sus calles hicieron que la aristocracia y la alta burguesía comenzase a construir allí sus palacetes, inmuebles que aún hoy podemos ver en calles como Almagro y Santa Engracia.

En aquella época, los obreros de las industrias de la zona contrastaban con la burguesía que se había instalado allí, alejándose del bullicio del centro histórico de la ciudad. Sus calles no han perdido el aire de barrio madrileño, y han conseguido mantenerlo incluso estando en pleno centro del Madrid actual.

Un distrito de contrastes

Hoy en día, las zonas más aristocráticas y donde la vivienda tiene un precio más elevado conviven con zonas universitarias, jóvenes y de población envejecida del barrio. Encontramos desde palacetes a bloques de pisos aún sin ascensor, con lo que aún se mantiene ese aire de contrastes que ya tenía en el siglo XIX.

Chamberí es un distrito, en definitiva, con mucha historia. Fue una de las zonas más afectadas por los bombardeos durante la Guerra Civil, especialmente la zona oeste: Gaztambide, la zona que rodea Isaac Peral, Fernando el Católico… El desarrollo de su trazado urbanístico avanzó de forma vertiginosa, con innovaciones importantes para la ciudad como la construcción de las instalaciones del Canal de Isabel II y del Metro de Madrid, hasta convertirse en lo que es hoy en día: una de las zonas más atractivas de Madrid y más elegidas, tanto para el ocio como para la vivienda.

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