Vivir en una casa de alquiler es una opción elegida por muchas personas hoy en día antes de comprar una vivienda propia, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. El alquiler es una buena forma de obtener beneficios para el propietario de la vivienda y también tiene ventajas para el inquilino, pero en ocasiones pueden surgir complicaciones derivadas de una mala relación entre ambos.

Aunque el propietario de la vivienda también debe tener en cuenta ciertos aspectos, te desvelamos los requisitos necesarios para ser el inquilino perfecto:

1. No retrasarte en el pago mensual de la renta

Esta es la regla de oro y el primer paso para evitar complicaciones tanto al propietario como a ti mismo. Asegúrate de abonar la mensualidad del alquiler siempre en los tiempos y la forma pactadas en el contrato de alquiler.

2. Abonar puntualmente los suministros de luz, agua y gas

Como en el caso del alquiler, cumple siempre el tiempo y la forma de abono de las mensualidades pactadas con el propietario.

3. Cuidar la vivienda como si fuera de tu propiedad

Seguro que cuando entres en tu nueva casa la sentirás como propia enseguida, y así debe ser. Sin embargo, a veces los inquilinos descuidan algunas labores por el mero hecho de estar de alquiler. Cuídala como si fuese tuya (es decir, como si hubieras invertido en su compra) y al entrar a vivir comprueba el estado de las estancias para mantenerlas como están e incluso mejorarlas.

4. No ocasionar problemas a la comunidad de vecinos

Es otra de las reglas fundamentales para una buena convivencia en la nueva vivienda. Los ruidos excesivos y demás molestias deben eliminarse completamente del comportamiento del inquilino perfecto.

5. Reparar los desperfectos que provoques

Algunos corren a cuenta del propietario, como los que se deben a la antigüedad de un electrodoméstico, pero los que provoca el inquilino siempre corren a su cuenta.

También debes tener en cuenta que las mejoras que quieras realizar deben estar pactadas con anterioridad con el propietario. Se puede acordar, por ejemplo, una rebaja en la mensualidad a cambio de alguna de estas reformas, y también se puede establecer de mutuo acuerdo qué arreglos correrían a cargo del inquilino y cuáles a cargo del casero. Eso sí, ante todo, estos aspectos deben estar especificados en el contrato.

6. Negociar solo en los momentos clave y nunca mes a mes

Si quieres negociar con el propietario una rebaja en la renta, hazlo en el momento adecuado: la renovación del contrato. No intentes regatear el alquiler de manera informal.

7. Cumplir con los plazos establecidos en el contrato

Si quieres dejar la vivienda antes de la finalización del contrato, debes tener en cuenta que probablemente pierdas la fianza. Ante todo, lee bien el contrato en el momento de firmar, para no dar lugar a tensiones innecesarias posteriormente.

8. Dejar la vivienda tal y como estaba

Ponte en la piel del propietario de la vivienda: a nadie le gustaría encontrar con que su propiedad ha acabado mucho peor de lo que estaba. En muchas ocasiones se trata de casas familiares que significan mucho para los propietarios, así que tenlo en cuenta.

Sobre todo, el inquilino perfecto se esfuerza en mantener una relación cordial y respetuosa con el propietario de la vivienda en la que reside. Esa es la base para que el contrato se cumpla con normalidad y no surjan complicaciones.

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