A la hora de llevar a cabo la compra-venta de un bien inmueble, se hace necesario fijar una serie de protocolos para desarrollar la actividad conforme a la legalidad vigente y para, al mismo tiempo, realizar un seguimiento de su día a día.  

Y uno de sus requisitos básicos es establecer una hoja de visita que funcione a modo de registro, de forma que en todo momento el vendedor tenga constancia de las personas que han visitado el domicilio o local, el gestor o agente que se han encargado de  mostrarlo, las condiciones ofrecidas y las valoraciones de las partes. 

Elementos de la hoja de visita

De esta forma, toda hoja de visita debe incluir estos apartados para estar correctamente cumplimentada: 

  • La identificación del inmueble, incluyendo necesariamente su localización y dirección postal; así como de forma optativa sus características particulares, como el número de habitaciones, de cuartos de baño, su superficie, la presencia de garaje y/o trastero, etc.  
  • Identificación del agente y de la agencia inmobiliaria (con CIF), ya que permite que el propietario del inmueble pueda realizar un seguimiento de la actividad y de la labor comercial que está realizando la empresa intermediaria que ha contratado. 
  • Identificación de los visitantes, a partir de sus nombres y apellidos y sus documentos de identidad como NIF o carné de conducir.  
  • Declaración inequívoca por parte del visitante de que es la primera vez que está en el inmueble y lo ve, si se da el caso.  
  • Declaración de compromiso del potencial comprador de no realizar ninguna gestión particular para comprar el inmueble – por sí mism@, por medio de apoderamiento o a través de terceros – a espaldas de la inmobiliaria encargada de su muestra y venta.  
  • Firma, es un elemento fundamental para dar validez legal y jurídica al documento, ya que ratifica la conformidad de las personas implicadas sobre lo que en él se describe. De esta forma, el visitante deja claro que ha estado presente, el representante de la agencia hace constar que fue quien medió durante el acto; y el vendedor confirma que en esa fecha estaba vigente su decisión de poner a la venta el inmueble. 

5 ventajas de usar correctamente una hoja de visita

Así pues, ¿qué nos aporta la hoja de visita y que utilidades tiene a la hora de mostrar el domicilio o local en venta? Estos son los aspectos a destacar: 

  • Resume y aclara las características del bien inmueble, lo que es muy útil para el agente y para los visitantes, ya que les aporta información básica de un vistazo. 
  • Actúa como registro, lo que facilita hacer un seguimiento sobre el trabajo de cada agente y ayuda al vendedor a medir el interés que está generando su bien entre los posibles compradores. De hecho, si una determinada persona lo visita en más de ocasión puede ser un indicativo de que está planteándose seriamente su compra, lo que puede animar a enfocar los esfuerzos en convencerla.   
  • Compromete a vendedor y comprador a no dejar fuera a la agencia inmobiliaria en caso de firmarse un contrato de venta 
  • Permite reflejar los precios establecidos en cada momento para el inmueble, así como los gastos asociados por la venta. De esta forma, es más fácil medir la respuesta de los visitantes y el interés que genera en ellos según su valor, así como ayuda a hacer tasaciones más ajustadas y competitivas.  
  • Es una estupenda forma de que las personas interesadas en la compra nos dejen su valoración. No es un aspecto obligatorio, pero es recomendable invitar a los visitantes a dejar su opinión sin ningún compromiso por su parte, para que luego el vendedor pueda identificar sus aspectos positivos y negativos y encontrar un punto justo de equilibrio entre sus intereses y los de los potenciales compradores.  

Obligaciones legales de firmar una hoja de visita

Dicho todo esto y desde la perspectiva del comprador, puede que surjan dudas sobre la vinculación legal que implica cumplimentar y firmar este parte de visita a la hora de ver un inmueble en venta. Pero, en todo casoes fundamental destacar que aunque el visitante se compromete a no adquirir el mismo a espaldas de la agencia inmobiliaria a través de la compraventa, no le vincula con el hipotético pago de honorarios a la citada empresa intermediaria 

De hecho, si se produce la compra, el pago de los mismos es responsabilidad exclusiva del propietario que suscribe la hoja de encargo de la venta. ¿Por qué? Porque el visitante no contrata ni gestiona nada con la agencia a través de ese papel, ya que no refleja ninguna compra del inmueble y no tiene un carácter contractual. Su función es simplemente informativa, para aclarar las cosas entre todas las partes y servir de apoyo legal en el caso de que la situación termine en un conflicto que deba resolverse en los juzgados. 

En este sentido y hasta el momento, la jurisprudencia ha dejado claro en varias ocasiones que firmar una hoja de visita no tiene el valor de un contrato de mediación o encargo de compra alguno. Únicamente podrá ser útil si la parte vendedora estableció previamente un contrato formal sobre el pago de una comisión a la parte intermediaria si esta gestionaba la compra-venta definitiva. Y para otro tipo de acuerdos vinculantes, se tendrá que firmar otro contrato por parte de los actores implicados. 

En resumen

A la hora de rellenar y firmar una hoja de visita es fundamental leer detenidamente todos sus apartados para comprobar y dar conformidad a todo lo que se dice en ella. En el papel no se debe incluir ninguna cláusula de compromiso de compra, ya que no es el documento destinado a tal fin. Tan solo debe funcionar como un registro informativo y supone la confirmación de la participación de la inmobiliaria y de su vínculo laboral con el vendedor, en el caso de haberse suscrito un contrato previo entre esas partes.  

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