Tomar la decisión de comprar una oficina, nave industrial o local comercial no resulta sencillo. Sin embargo, siempre que estamos decididos a dar el paso, la opción más conocida para proceder a ello es solicitando un préstamo inmobiliario. Ahora bien, en la actualidad cada vez está cobrando más fuerza el leasing inmobiliario, como forma para financiar una adquisición que supone un importante esfuerzo para la mayor parte de las empresas y autónomos. Por decirlo de otra manera, se trata de una fórmula de financiación que permite a los negocios hacerse con un inmueble sin necesidad de firmar una hipoteca.

Si quieres conocer en más detalle en qué consiste, sus ventajas e inconvenientes sigue leyendo este artículo.

¿En qué consiste el leasing inmobiliario?

El leasing inmobiliario es una modalidad de financiación a medio o largo plazo que se basa en un contrato de arrendamiento financiero. El arrendador cede al arrendatario el uso y disfrute del bien inmobiliario, a cambio del pago de unas cuotas mensuales previamente pactadas en las que se incluyen los intereses. A la finalización del plazo estipulado en la duración del contrato de arrendamiento financiero, y del abono de todas las cuotas periódicas, el arrendatario tendrá una opción de compra del bien o de devolverlo. En el caso de tomar la decisión de adquisición del inmueble, lo hará por un precio residual (este coste se obtiene de la diferencia entre el precio original del inmueble y lo pagado por el arrendatario).

Esta modalidad (y muy diferente al préstamo hipotecario) la ofrece el mercado inmobiliario y cada vez convence a más negocios. En esta operación tengamos siempre muy claro la intervención de tres sujetos clave: el vendedor del inmueble, el empresario que precisa el uso o disfrute del mismo y la sociedad de leasing o sociedad de arrendamiento financiero. Además, durante la vigencia del contrato, el arrendatario se compromete a cuidar los bienes cedidos, dedicándolos al uso que se destina.

Cualquier inmueble susceptible de ser usado para explotaciones agrícolas, pesqueras, industriales, comerciales, artesanales, de servicios o profesionales puede ser financiado a través de esta modalidad. Gracias a este modelo de financiación, las empresas acceden a una estructura financiera a su medida y disfrutan de algunas ventajas fiscales.

¿Cuáles son las ventajas del leasing inmobiliario?

Las ventajas del leasing inmobiliario son:

  • Es una excelente opción para no tener que inmovilizar muchos recursos en las instalaciones
  • El precio se fija en el momento inicial (no está sujeto a procesos inflacionistas, ni revisiones de condiciones, IPC…)
  • Estructura financiera personalizada (se tiene en cuenta las propias disponibilidades económicas para cada cliente).
  • Sus ventajas fiscales (como por ejemplo, el ahorro en algunos impuestos en la compraventa).
  • Se puede financiar el importe íntegro del bien que se desea adquirir.
  • Amortización fiscal acelerada.
  • El IVA se paga poco a poco en cada cuota, no hay que realizar su inmediato desembolso.
  • Es compatible con líneas de financiación subvencionadas como las del ICO, el BEI…
  • Hay menor consumo en CIRBE.
  • Se puede elegir la modalidad de la operación: tipo fijo o variable.
  • Plazo mínimos de financiación: el contrato debe tener una duración de al menos dos años para bienes muebles, o de 10 años para inmuebles o establecimientos industriales.

¿Cuáles son los inconvenientes del leasing inmobiliario?

El leasing tiene sus inconvenientes. Estos son los más importantes que debes conocer:

  • Mayor coste financiero de la deuda con relación a un crédito bancario normal.
  • Solo está disponible para empresas.
  • Solo se accede a la propiedad del bien una vez terminado el contrato de leasing.
  • No suelen incluir servicios adicionales (ejemplo, seguro o mantenimiento).
  • Si se cancela el contrato antes de lo pactado, se tiene que pagar una penalización.

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