Cuando nos disponemos a hacer comparativas de varias hipotecas, son muchos los elementos que pueden acabar influyendo en el precio final. Uno de los más conocidos es el diferencial de la hipoteca, el interés que aplica la propia entidad financiera. Sin embargo, hay otras tasas que conviene tener en cuenta como son los seguros, las comisiones, el domicilio de los ingresos o incluso el uso de las tarjetas del banco que nos financie. Además, la Tasa Anual Equivalente (TAE) es un porcentaje importante a conocer. 

A continuación, haremos un repaso de los factores que pueden encarecer el precio de una hipoteca aparte de los intereses: 

El diferencial: los conocidos como “intereses” 

Al pedir un préstamo hipotecario la entidad nos aplicará un tipo de interés de referencia por prestarnos ese dinero. Esto dependerá de si la hipoteca es fija o variable. En esta última el interés tiene dos elementos: un indicador de referencia que suele ser el euríbor y el diferencial, que es el beneficio fijo para el banco. En una hipoteca de tipo variable estaremos pagando todos los meses el valor del préstamo más los intereses del banco por el préstamo, llamado Tipo de Interés Nominal (TIN). 

La variación de este interés puede abaratar o encarecer una hipoteca, pero no es lo único. Hay otros pagos que pueden encarecer este préstamo independientemente de si es fijo o variable. Tenlos en cuenta para negociar la mejor hipoteca posible. 

La evolución del euríbor 

Como se menciona anteriormente, el euríbor forma parte del TIN. En el caso de una hipoteca variable, esta parte correspondiente al tipo de interés fluctúa junto con el euríbor. De esta manera, si el euríbor baja, pagamos menos y si sube, pagamos más. Es por ello por lo que debemos tenerlo en cuenta a la hora de saber cuánto pagaremos realmente por la hipoteca. Para evitar estas variaciones, hay muchos propietarios que optan por el tipo fijo, asegurando una cuota constante hasta la liquidación del préstamo. 

Los seguros contratados 

Con independencia del tipo de hipoteca, es común que el banco solicite la contratación de uno de sus seguros para mejorarnos las condiciones del préstamo. Suele ser un seguro de hogar, pero también de vida, de salud o cualquier otro tipo. En el caso de que nos neguemos a contratarlo, nos subirán los intereses. Aunque este abono es independiente al de la hipoteca, es un gasto añadido que viene acarreado por ella, por lo que es importante no perderlo de vista. 

Las comisiones 

Las comisiones son sobros que efectúa el banco por prestar un servicio o acción, por lo que pueden surgir en muchos momentos. Por ejemplo, nos pueden cobrar una comisión de apertura en el momento de firmar la hipoteca o comisiones asociadas a la amortización anticipada del préstamo (cuando abonamos una parte o la totalidad de la hipoteca antes de lo acordado). Las comisiones están a la orden del día en las operaciones bancarias, así que conviene tenerlas en cuenta para no llevarnos ningún susto. 

Productos complementarios 

Estos añadidos son productos que las entidades bancarias intentan que contratemos si queremos conseguir un préstamo con unas determinadas condiciones. Aunque algunos pueden ser abusivos y no valer la pena, otros puede que sí nos salgan a cuenta. Además de los seguros, estos pueden ser el uso de tarjetas de crédito o débito, las domiciliaciones de ciertos recibos, las aportaciones periódicas a un plan de pensiones y un largo etcétera. 

Fijarse en la TAE 

Como se explica anteriormente, los elementos que pueden encarecer nuestra hipoteca sin que nos demos cuenta son más que solo los intereses. La mejor manera de conocer los gastos reales que generará un préstamo hipotecario es prestando atención a la TAE (Tasa Anual Equivalente) más que al TIN. Este último solo recoge los gastos asociados a los intereses, mientras que la TAE hace referencia al gasto total que supondrá la hipoteca. 

Como el TIN, esta tasa se representa con un porcentaje y cuanto más bajo sea, menor será el gasto. Esto lo hace mucho más fiable y completo que el TIN, por lo que puede servir de gran ayuda para que los futuros propietarios que buscan hipoteca puedan seleccionar los productos que más les convienen en su caso concreto. 

En definitiva, las transacciones bancarias acarrean muchos gastos a costa de comisiones, seguros, intereses y demás pagos que el interesado deberá abonar. Son muchas las personas que solo tienen en consideración los intereses de una hipoteca como gasto adicional, pero vemos que hay muchos otros que pueden acabar subiendo de manera imprevista el precio de nuestra inversión. Debemos tenerlos en cuenta. 

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