El verano es una fecha elegida por muchas familias para realizar reformas en el hogar y hay varios motivos para explicar este fenómeno. En primer lugar, con la llegada de las vacaciones, toda la familia dispone de más tiempo para invertir en las obras y mantenerse al tanto del proceso. Por otro lado, es más sencillo aprovechar una inversión para remodelar la casa cuando nos encontramos fuera, por ejemplo, de vacaciones. 

Por otra parte, tras los confinamientos que se llevan sucediendo durante el último año y medio, el tiempo que las familias permanecen en el hogar ha aumentado considerablemente. Esto a su vez ha ocasionado que nos hayamos vuelto más sensibles a las carencias que tiene nuestra vivienda, para lo que habría que realizar algún tipo de modificación para arreglarlo. Dentro de las modificaciones del hogar, mejorar la eficiencia energética, potenciar el uso de las energías renovables o utilizar materiales respetuosos con el medioambiente es una forma consciente y coherente de proyectar una reforma en casa.  

Y es que, la mitad de los españoles estaría dispuesto a gastarse 22.600 euros más en una casa si esta es sostenible. Además, ahora que vivimos grandes subidas en el precio de la electricidad, esto saldrá más rentable que nunca de cara al futuro a la vez que se apuesta por el cuidado del medioambiente. Ahora bien, ¿cómo abordamos esto? 

5 ideas para conseguir una casa sostenible

Para llevar a cabo esta clase de modificaciones, el primer profesional con el que debemos contactar es un arquitecto o interiorista especializado en sostenibilidad, ya que desde el comienzo debe afrontarse la reforma desde esta perspectiva. Recuerda recurrir siempre a especialistas certificados y tener referencias previas de sus trabajos. Una vez tengamos un profesional a la vista, a continuación, te dejamos con varias ideas aptas para todos los bolsillos para conseguir una casa sostenible y eficiente: 

  • Reutilizar antes que renovar. Esta es una clave para ahorrar en gastos. Para reducir el desecho de materiales debemos tratar de conservar lo máximo posible. Esto puede pasar por dar nueva vida a materiales de los que ya disponemos u optimizar espacios quitando habitaciones poco utilizadas pueden ser algunas acciones que conseguirán cambiar por completo el aspecto de una vivienda con poco impacto en el medioambiente. 
  • La domótica optimiza el uso de energía y electricidad. La casa del futuro estará completamente enfocada a la sostenibilidad. Esto se debe a que los sistemas de control inteligente son capaces de gestionar el consumo eléctrico de cualquier aparato que lo requiera, como la calefacción y el air acondicionado o el agua caliente, teniendo incluso adaptaciones según la predicción meteorológica. Esto es sin duda una inversión en el ahorro y la calidad de vida y afecta directamente a nuestra factura de la luz, la cual puede haberse visto inflada en los últimos tiempos.
  • El empleo de materiales sostenibles. Recomendamos apostar por la reducción dentro de las posibilidades del uso de materiales cuya producción genera un gran impacto en el planeta como el plástico y la madera. Los materiales de reemplazo para ellos podrían ser el bambú o el hormigón visto, siendo también muy decorativos por su apariencia. Utilizar esta materia para por ejemplo el revestimiento de suelos y fachadas, dan un toque natural a la casa.
  • La solución más clásica: instalar sistemas de producción de energía renovable para el autoconsumo. Esta solución ha experimentado un gran abaratamiento y democratización en los últimos años, por lo que ahora es más rentable de lo que nunca fue. La instalación más común es la de las placas solares, ya que en España disponemos de una gran cantidad de horas de sol al año. Aunque su producción no sea suficiente para todo el consumo del hogar puede utilizarse para una sola función, como por ejemplo calentar el agua.
  • El control térmico del interior de la vivienda. Aunque la producción para el autoconsumo de energía y la tecnología que es capaz de optimizar nuestro consumo al máximo son opciones muy viables, no funcionarán a su máximo rendimiento sin un correcto aislamiento térmico. Esto hará que no necesitemos usar tanta energía en primer lugar. Para aislar una casa son muchas las medidas a tomar, entre las que se encuentra la instalación de doble cristalería en las ventanas y hacer los marcos de madera o utilizar paneles de aislamiento térmico en los muros si fuera posible. 

En definitiva, tener una casa sostenible requiere una inversión inicial que nos saldrá cada año más rentable cuando la vivienda consuma menos y de manera más eficiente o incluso sea capaz de autoabastecerse de energía sin depender de las eléctricas. Ahora que estamos en verano, es un momento ideal para transformar tu hogar. ¡Únete a la sostenibilidad! 

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